Sucedió en la lluvia

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Sucedió en la lluvia

Reseñar un libro de poemas es querer poner la lluvia en un vaso, descolgar la luna que queda recortada entre los cables de alta tensión, cuando ya amaneció; o conseguir que los charcos de agua dejen de dibujar arabescos infinitos que consiguen sonar a música de cámara, si uno aprende a escuchar.

Pero hablar de este primer poemario de Isidoro Blaisten, que él conseguía publicar, cuando yo apenas tenía tres años y no tenía ni idea de cómo me conmovería decenas de años después, hasta hoy; es hablar de lo perdurable. De lo eterno.

Como lo cuenta tan bien Gito Minore en el prefacio de esta reedición, fue a través de un subsidio del Fondo Nacional de las Artes que Blaisten consiguió editar el libro, que reúne una serie de poemas que no están librados al azar, sino que son fruto de un trabajo dedicado y cuidadoso.

Curiosamente, a los pocos años, el escritor inició una carrera como cuentista que lo proyectó en ese género y lo hizo trascender, siendo reconocido internacionalmente.

La poesía está en su obra y estuvo en su vida, pero no hubo después de la lluvia, otro libro de poemas.

Libros de cuentos, una novela, ensayos, pero no poesía.

Justo él que dice tan bien qué es un poeta, no volvió a publicarla, aunque como él mismo contó en algún reportaje, siguió escribiéndola, pero sin mostrar sus versos a nadie; respetuoso de la poesía y de los poetas.


¿Qué es un poeta?

Pienso que es un gato de cinco patas, un olmo que da peras, alguien que se sienta a la puerta de su casa y no ve pasar el cadáver de su enemigo, tampoco ve pasar el cadáver de su amigo, ve pasar su propio cadáver.

El poeta es el único ser que se baña dos veces en el mismo río, el único que se moja dos veces en la misma lluvia. Shakespeare, el poeta que dijo: el resto es silencio, el poeta que dijo que la vida es una historia llena de ruido y furia contada por un idiota, dijo de los poetas que los poetas son los espías de Dios. ¿Por qué los poetas son los espías de Dios y no el poeta es el espía de Dios?

Simplemente porque Dios es el más grande de los poetas. Y los poetas son, entonces, los espías del supremo espía. Dios es una luz imprecisa que los poetas ven sin enceguecerse, sin entornar siquiera los ojos mienrtas los boquiabiertos tropiezan en la oscuridad.

¿Para qué sirve?

Según el lugar desde donde se formule la pregunta, para nada. Como dijo Oscar Wilde, todo arte es inútil. Todo poeta es inútil y para algunos familiares de poetas todo poeta es un inútil. Pero, o porque, si se formula la pregunta desde otro lugar, el poeta trastrueca la familia y los familiares, vuelve útil lo inútil y cuando el viento sopla por los ojos da vuelta la red, la seda de los párpados.

(Del libro “ANTI-CONFERENCIAS”, Emecé, Bs.As., 1983)


En el prefacio, Minore arriesga que la intención de Blaisten fue transitar de manera segura, en el oficio de escribir, encontrarle cierta lógica o poder controlarlo.

¿Será así?

Cuánto folclore hay en torno al oficio, al destino del escritor, al modo de trascender o perdurar. La poesía no se puede controlar, ni meter en un puño, ni domeñarla. Pero es cierto que él mismo decía: “Yo creo que la poesía conduce a la locura, pero es, al mismo tiempo, la única forma de organizar la locura. La poesía es una manera de vivir y yo me conozco; siento mucho temor. El cuento, de alguna manera, lo podés controlar. La poesía es incontrolable. El cuento es el género más próximo a la poesía como universo cerrado, como síntesis, como escritura inquietante». (Isidoro Blaisten: contar para vivir)

En su librería mítica, emblemática, por la que transitaron escritores y poetas de las generaciones de los ’70 y ’80, perdida en una galería de San Juan y Boedo, se presentaron varias obras de poesía; pero parece que la poesía no vende, y como bien cuenta el prólogo, al mundo editorial de entonces no se le ocurrió volver a sacar aquel entrañable primer libro, que finalmente reeditó la Editorial Punto de Encuentro, en 2014, a diez años de su muerte; en una colección significativa: Rescate poético.

Todo un simbolismo, si consideramos que el poeta y cuentista y ensayista, bah…Isidoro Blaisten, el escritor, único e inolvidable, decía que “un poeta es como un cartero que corre envuelto en llamas”; alguien a quien hay que rescatar para que los destinatarios no nos quedemos huérfanos del fuego necesario para mantener encendida la llama de la emoción, y dejarnos asomar a la magia.


 

El oficio de Dios

Vamos barruntando que el poeta tiene una propiedad milagrosa. Eso que Girri denominó en poemas perfectos “propiedades de la magia” es propiedad del poeta. Y sospecho que, a través de esa magia, vamos comprendiendo para qué sirve un poeta: sirve para darnos vuelta al revés, mostrarnos que la poesía es una manera de vivir y de morir, hacernos saber que sobre el puente del daño el poeta y la muerte se acometen.

Por eso, cuando Enrique Heine se moría, su mujer, que le había amargado la vida, le dijo: “Te estás muriendo, Enrique, encomiéndate a Dios para que te perdone”. “No te preocupes”, le dijo el poeta, “perdonar es su oficio”.

(Del libro “ANTI-CONFERENCIAS”, Emecé, Bs.As., 1983)


Cuentan que en su librería, cuando salía a tomar un café, colgaba un cartel que rezaba: Cerrado por melancolía, convertido con los años en título de uno de sus libros.

Alicia Genovese en su libro “Leer poesía. Lo leve, lo grave, lo opaco”, dice que al hablar de un poema, se debe tratar de no dejar de lado su propio cuerpo, su textualidad.

Coincido en que el lector de poesía, en general, no atiende solo a su realización lingüística, a los recursos estilísticos, al “magma de tensiones que lo componen y entrecruzan como acto comunicativo…” (pág. 49); más bien diría que en general se atiene a su energía subjetiva.

¿Cómo poder explicar si no es a través de la entrega, lo que genera la poesía en el lector? Hay que rendirse a los versos, a su musicalidad, a su cadencia; perdernos, para encontrar un yo que desconocíamos.

Sucedió en la lluvia tiene un epílogo de antología, escrito por Mario Jorge de Lellis, y un armado que es exquisito, para un total de veintinueve poemas, si no conté mal, porque los conté recién.

Dos para Las casas; cuatro en Los muertos con esa elegía que es Ida y vuelta hacia mi madre muerta, que le dediqué a la mía una y otra vez, desde ese 2004 en que murió ella, meses después que el poeta. Dos en Las historias: Historia de tus ojos, Historia de su piel. Dos teorías también, Teoría del olvido y Teoría del esgunfio. Para Las mujeres seleccionó ocho poesías; La brújula rota es solo ese poema homónimo, igual que La hija, que es para ella: Adriana nace en la lluvia. Y La locura reúne nueve poemas.

Como dice De Lellis en el epílogo, hay tres clases de poetas que publican libros, Blaisten pertenece a la de los auténticos poetas: «aventura, transmisión, el uso de la palabra no únicamente como sonido agradable o como cabo para sugerir o poetizar, sino, esencialmente, como elemento de comunicación, sin desechar lo cotidiano, ni la jerga, ni lo pulcro. el uso, además, de las vivencias dadas con el tono personal…» (pág. 77)

¿Qué más decir? Que uno no puede quedarse inerte, ¿qué digo?, se cae rendido a sus pies, como quien desde abajo, se entrega ante la inmensidad, lo inconmensurable de la belleza.


Y la lluvia se sucede a través de los poemas, y como llueve desde anoche en Buenos Aires, y vaya saber dónde más; en algún corazón, en alguna esquina o en otro planeta inexplorado, yo transcribo uno, en especial para quien se detiene de repente y siente el mismo repelús, o semejante, los que nos hermana y nos acerca de esa manera única, la que nos recuerda que Somos los momentos poéticos que vivimos. Nada más que eso”, en palabras del poeta, ensayista, cuentista…bah, de Isidoro Blaisten.

                                     Recuerdo la casa de frío

Por un croquis muy turbio,

un impreciso roce de silencio

una uña de tigre,

un ruido de deseo hurgando cerraduras

acontece el recuerdo.

 

Es la casa de frío.

 

Allí asumí la magia.

El largo amor de los desamparados.

 

Ahora no se trata del aroma a pino

ni de la enredadera petrificando el gesto.

 

Se trata de la espera colgando en los balcones

como un garfio de prisa abordando el encuentro.

 

Se trata del vigía.

Del ojo de la estatua,

de su iris atento.

 

Se trata del encuentro.

Del zaguán con su alma de ratones

de nuestro arribo loco que la higuera

saludaba con su voz inaccesible

de la luz y su línea dibujando

el trazo del amor en la escalera.

 

Daría la mitad de mi vida

Por un momento ínfimo como un violín encerrado

en un guante de mujer

que otra vez me trajera

el color de su piel de arena alucinante

la comba de su vientre de ánfora aterida.

 

Daría la mitad de mi vida

por un hilo de angustia que a través de la noche

me trajera otra vez el hollín y los vidrios

el alarido del carpintero loco

con su escafandra llena de locura

como un buzo perdido.

 

Daría la mitad de mi vida.

Porque no puedo volver con un cielo de cuervos

o como el mar  

o un hijo.

 

Daría la mitad de mi vida

porque su piel limite entre el pasado y ella

y entrar en el pasado como un búfalo.

 

Daría la mitad de mi vida

por oír su corazón bajo la lluvia.

De esto se trata.

Es nada más que esto en la casa de frío.

Cosas de amor, de párpados

de inolvidables lluvias.

 

Es nada más que esto.

Cosas que el amanecer conoce y que comprende

nada más que con su mano lívida

cuando los gatos sobre los tejados

vigilan su alta fosforescencia.   


Foto de Audiovideoteca del GCBA.

Isidoro, decime, en voz bajita entonces, ¿qué es un momento poético si eso es lo que somos, nada más que eso?, decímelo como solo vos podés decirlo. Yo puedo escuchar, quiero escuchar, aprendí a escuchar.

Creo que un momento poético es un destello en la oscuridad, porque uno no puede pasarse la vida saludando en el ascensor, pagando el monotributo y hablando del riesgo país. La vida son momentos, momentos que son siempre algo para recordar, y ahí está la literatura y ahí está la poesía, y el humor que dimana de la ejecución de la poesía. Somos los momentos poéticos que vivimos. Nada más que eso.”

Palabra de Isidro Blaisten (de Latinoamérica: el humor de los poetas)


Ediciones

Mi ejemplar es de la edición de Punto de encuentro, Colección Rescate poético, de 2014.

Qué más decir de Isidoro Blaisten, se me ocurre que nació en 1933 en Concordia, Entre Ríos. Que su mirada no es casual, además de escritor, fue también fotógrafo. Que sus libros de cuentos superan la decena, entre ediciones y reediciones y que como ya saben, sucedieron a la lluvia: El mago (1974 y 1991), Dublín al sur (1980, 1992 y 1996), Cerrado por melancolía (1981, 1993 y 1996), Carroza y reina (cuentos, 1986), y Al acecho (1995); y que ya se reunieron en Cuentos completos.

Los ensayos son: Anticonferencias (1983), y Cuando éramos felices (1992); los premios y distinciones fueron varios, entre ellos, haber sido designado en 2001, miembro de número de la Academia Argentina de Letras y miembro correspondiente de la Real Academia Española.

Murió en Buenos Aires, el 27 de agosto de 2004 y por esas carambolas que tiene la vida, ese mismo y exacto mes, se publicó Voces en la noche, su única novela.

 

2 Comments

  1. Mirtha dice:

    Una belleza de reseña, me llenó de emoción. «Hay que rendirse a los versos, a su musicalidad, a su cadencia; perdernos, para encontrar un yo que desconocíamos.» En todo de acuerdo.
    La poesía no es mi fuerte, pero cuando me gusta me rindo a su cadencia, me pierdo, la memorizo…
    En estos días voy a ir por dos libros de Isidoro Blaisten: Sucedió en la lluvia y Cerrado por melancolía. Esperé mucho para decidirme, para acordarme, para sentir la necesidad de leerlo. Pero no importa, porque definitivamente este era el momento.

    ¡Gracias, Sandra, por iluminar esta tarde lluviosa y gris! Aunque también hermosa, me encantan los días de lluvia.
    Un abrazo enorme.

    • Sandra Patricia Rey dice:

      Reverberancia. Esa es la palabra para este día de lluvia. Soy la agradecida, tu mensaje me reafirma en el camino. Me alegra haber resonado allí, donde estás, tan cerca. Para buscar a don Isidoro, la Hernández es un lugar seguro. Un abrazo enorme.

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