Poesía portátil

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Poesía portátil

Portátil (adjetivo)

[objeto] Que es fácil de mover y transportar de un lugar a otro por ser manejable y de pequeño tamaño.

Así dice el diccionario.

¿Y qué dice un poeta?, se nos ocurre echar mano a uno que para nosotros es sinónimo de ella: Gustavo Adolfo Bécquer.

Rima XXI  

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul.

¿Que es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía… eres tú.

Curioso género del que ni siquiera se acierta a definir su origen. Somos partidarios de quienes sostienen que el mismo se confunde con el del propio lenguaje.


¿La poesía puede ser portátil? El sello Random House creyó que sí y lanzó una colección de poemarios bajo ese lema, en la que aparecerán cuatro libros por trimestre. Walt Whitman, Safo, Pablo Neruda y Alejandra Pizarnik fueron los primeros poetas elegidos.

Si la idea de la editorial fue retomar la labor que inició la pionera “Mitos Poesía” en 1998, cuando bajo el nombre de Grijalbo Mondadori, yo lo ignoraba, cuando descubrí en una librería, un exhibidor con pequeños libros. Color y diseño de portada resultan novedosos, y llaman la atención. Para Neruda el color elegido fue el rojo, un mapa de Chile en el que se destaca Santiago, y unos versos: “de tus caderas a tus pies quiero hacer un largo viaje”. Verde para Whitman y celeste para Pizarnik. Doy fe que para la poetisa griega, Safo, el color elegido fue el rosa.

Un sello distintivo con el nombre de la colección, y como contratapa, nuevamente unos versos.

Recogiendo el sentido de la reedición, leímos que explicó Claudio López de Lamadrid, director editorial de LRH: “En 1998 lanzamos al mercado una colección de pequeños libros de poesía al precio unitario de 350 pesetas, y las tiradas con las que inundamos el mercado eran de 100.000 ejemplares por título. Tenía un punto de locura, de acuerdo, pero en aquellos años todo lo bueno tenía un punto de locura.”

Cuentan que de aquella colección pionera, al cabo de varios meses, se habían vendido más de un millón de esos ejemplares pequeños, tan grandes por su contenido.

Lo curioso es que se sigan ensayando explicaciones cuando se trata de apostar a la publicación de la poesía, cuando es tan necesaria.

Los poemarios tendrán un formato de 72 páginas, cada autor tendrá ese espacio y la colección acercará poetas consagrados, clásicos y contemporáneos, españoles o extranjeros, vivos o muertos.

Lo bueno es que están disponibles en nuestras librerías, compré el ejemplar de Pizarnik en una mítica librería de la avenida que no duerme, y los otros dos elegidos en la Menéndez, de Retiro, tan cerca del Kavanagh y de la Plaza San Martín.


Etimológicamente, la palabra poesía deriva del griego poieo, que quiere decir hacer, crear; convertir pensamientos en materia, según el diccionario.

Pero nos quedamos cortos si la definimos conceptualmente. La poesía es mucho más. Emily Dickinson la definió mucho mejor:

“Si leo un libro y hace que mi cuerpo entero se sienta tan frío que no hay fuego que lo pueda calentar, sé que eso es poesía. Si físicamente me siento como si me levantasen la tapa de los sesos, sé que eso es poesía. Esta es la única manera que tengo de saberlo. ¿Hay alguna otra?”

¿Cómo dice usted, lector?, ¿me pregunta en serio para qué sirve?

“Entiendo que la poesía es siempre una persecución de lo imposible, una búsqueda del revés de las cosas, un amoroso exorcismo de la nada.”

Es palabra  de un poeta  grande, Roberto Juarroz.

Poesía portátil, una pequeña gran colección.

 

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