Luis Sagasti

Maelstrom
1 octubre 2016
Decí treintayseis (sí, todo junto)
5 octubre 2016

Luis Sagasti

Luis Sagasti nació en Bahía Blanca en 1963, es profesor de historia, crítico de arte y escritor. Su primera novela fue El canon de Leipzig (1999), publicó Los mares de la Luna (2006) y además, cuentos y ensayos en diversas revistas culturales. En otras facetas, es recordado por hacer junto a Mario Ortiz y Miguel Martos el programa humorístico radial, Maldición llegó el verano, que se emitía por una FM local, y actuó en la película de Winograd, Vino para robar.

En el año 2010, obtuvo una beca de la Fundación Apexart Residency Program para una estadía en Nueva York que le permitió finalizar su último libro, Bellas Artes, publicado por Eterna cadencia, en el que se entrecruzan biografías de personajes reales -Joseph Beuys, Kurt Vonnegut, Antoine De Saint Exupery, Jürgen Habermas, Matsuo Basho, Ludwig Wittgenstein, Barón Biza, Amelia Earhart, Sun Ra, Yuri Gagarin, Glenn Miller-, con ciertos sucesos que combinan realidad y ficción; de tal forma que es difícil catalogarla en un género. Puede decirse con convicción que habrá quien lee la obra como una novela, una serie de cuentos y también, por qué no, un ensayo.

Pero lo más curioso es lo que cuenta el propio autor sobre la génesis del libro, y su disparador: fue el caso del cura de los globos que se mandó a mudar al cielo en busca de un record para recaudar fondos y, curiosamente, a los pocos días se perdió un globo aerostático con forma de chancho gigante lanzado por la banda Pink Floyd“.

sagasti

Como profesor, cuenta que procura ser divertido, y si bien sabe sin duda qué va a decir, lo que es una incógnita es cómo va a decirlo, para llamar la atención de una generación para la cual puede resultar más divertido irse por las ramas para hablar de un tema concreto, que seguir un aburrido recorrido que por ahí dan ganas de abandonar a la primera de cambio.

Quizás por esta búsqueda de acercar la historia a los jóvenes de otra manera, es que escribió Perdidos en el espacio, en donde explora cómo la historia argentina comienza a escribirse una vez que la burguesía terrateniente consolida su poder.

Quizás porque la musicalidad del lenguaje sigue desvelándolo, escribió un libro precioso, El arte de la fuga, que viene con un disco compacto de música. Dijo Rodrigo Fresán: “Para todo aquel con la tristeza de no saber leer notas (mi caso y el de tantos oros), El arte de la fuga significará la iluminadora alegría de poder escucharlas en afinadas letras y armoniosas ilustraciones. Y tal vez, seguro, una irrechazable y renovada invitación/introducción al concierto donde, por fin, arreglar semejante desconcierto”.

Clásicos y modernos y eternos, Bach y los Beatles, Sousa y Chopin, entre otros. Una aventura distinta ilustrada por Ana Sanz Durán, pintora y muralista.

Su obra refleja la curiosidad, de la que siente adolece mucha gente, cosa que le resulta extremadamente curiosa, y no es un juego de palabras. Heredó de su abuelo una colección de 50 tomos de las Obras completas de Sarmiento y siempre le gustó que le contaran historias, pero también, por suerte, le gusta contarlas.

De la ciudad portuaria que lo vio nacer, dice: “Bahía tiene la ventaja de tener una escala humana, lo que permite tiempo para poder escribir”, y  desde su rincón preferido, esa biblioteca enorme, Sagasti dijo alguna vez: “No sé si me siento cómodo en alguna tradición; me han gustado siempre esos escritores que no son fáciles de poner en un estante. O, mejor, ciertos libros más que escritores. ‘Contrapunto’ de Don de Lillo, por ejemplo; ‘El idioma de los gatos’, de Holst; ‘La invención de la soledad’, de Auster; ‘Colores Primarios’, de Alexander Theroux o ‘Esto no es un libro’, de David Markson”.

De Maelstrom ha dicho su propio autor: Tenía una serie de ideas que me daban vuelta por la cabeza hasta que encontré sin buscar un par de versos de Calveyra que me permitieron acomodarlas en una trama de cierta consistencia. No podría decir, claro, de qué trata la novela pero sí que coexisten, espero que armónicamente, algunas ideas que siempre han aparecido en mis libros: las conspiraciones, la idea de totalidad, los intentos por recuperar la relación con el mundo por fuera del lenguaje, como hacíamos cuando niños”.

Pero quizás es muy revelador lo que dice el narrador del libro (nota completa):

La noche es un libro siempre abierto en todas las páginas al mismo tiempo. Y lo mejor: un libro al que no se le reza ni se le pide nada. Eso sí, hay que vencer el cansancio de los párpados para poder leerlo.


OBRA:

El canon de Leipzig (1998/9)

Los mares de la luna  (2006)

Perdidos en el espacio: un ensayo sobre el fin de la historia en la Argentina (2011)

Bellas artes (Eterna cadencia, 2011)

El arte de la fuga (Editorial 36, 2016)

Maelstrom (Eterna cadencia, 2015)


Fuentes: Página 12, Los Andes

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest