Hombres felices

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Hombres felices

Hola a todos…
Ayer o anteayer, me encontré con un amigo que no sabía que lo era.
Dejó a mi cuidado unos 18 cofres, más o menos. No me pidió discreción para con ellos y su contenido. Y como discreción me la llevé a marzo en esta vida de fantasma y en la otra también, dejé que mi curiosidad hiciera de las suyas y encontré en cada cofre un cuento de su autoría.
Y en la magia de la lectura, no sé bien qué me pasó: si los navegué o me navegaron, si me pegaron duro, si me divirtieron, si me hicieron enojar; lo que seguro no me hicieron sentir, fue indiferencia.
Y anduve un rato entre primos hermanos fantasmas, confundidos y confusos ellos que confluyen en un ídem perseguido… pensé que era la historia de mi vida pasada. Otro rato caminando valles, trepando montañas, empujando piedras en el camino y haciendo camino con piedras…placeres del turista.
Y observé a un modelo de retrato para un acontecimiento desastroso para él.
Y a una mujer que canta una canción cotidiana a su hombre que anula el sueño de su velocidad.
Y una tarde de fútbol entre padre e hijo con una casaca color canario y….
Y un recitado en pelotas de una proposición de la vida equivalente a la mecánica cuántica en el campo de la física.
Y una piedra quieta, que no ríe, que no habla, pero ama.
Y un hombre que se aleja de su familia por sus deudas, y que regresa con ellas saldadas pero no al mismo lugar que había dejado.
Y dos hombres conocidos entre sí a los que la arquitectura de interiores los acerca un poco más.
Y una tarde trastornada con un circo improvisado para un viejo loco.
Y una mujer de edad incierta que fluye por su vida y por la de cierto “paper” sobre las condiciones del trabajo.
Y alguien que le cuenta a su pareja el cómo del cómo hacerlo.
Y hablar del tiempo… del clima quiero decir.
Y reírse hasta cagarse por ver hacia donde abre una ventana.
Y más relatos de hombres, perros, novios, amantes….
Lector: Si la travesía le pareció críptica, anímese, haga el esfuerzo que tenga que hacer para hacerse del libro “Hombres Felices”, de Felipe Navarro y atrévase…
zambúllase en él
mójese
empápese…
Nuestros Fantasmas (los de Navarro y los míos) estarán de parabienes.



Ediciones

Yo no compro libros, pero vivo en una casa que está llena de ellos, por todas partes hay libros y yo feliz, como los hombres del título del libro de mi amigo Felipe R. Navarro. Sus hombres felices parece que tuvieron que estar entre malvados en su viaje de España a Buenos Aires, hay una filmación que lo prueba.Es un ejemplar que no pienso devolver, de la segunda edición, de abril de 2015, de Páginas de Espuma.

Felipe R. Navarro nació en Málaga, en 1969, es autor del libro de cuentos Las esperas (2000) y nos hizo esperar 15 años para saber de él, enhorabuena que no haya cumplido con su palabra de no volver a escribir. "Tras mi primer libro hubo una época en la que me negué absolutamente a escribir y me bloqueé de manera absoluta", señaló Felipe R. Navarro, en alguna entrevista, y el ostracismo duró hasta 2012. "Me animó mi hermano a crear un blog y cuando me quise dar cuenta vi que ya tenía una serie de cuentos que apuntaban en la dirección de un nuevo libro", compartió,  al tiempo de presentar Hombres felices, recordando a su mentor, Rafael Pérez Estrada: "Me animó a escribir mi primer libro y, como él se definía, también soy ‘abogado del desamor’ ya que en mi trabajo como letrado llevo muchos temas de divorcio". Aunque parece que no le gusta prometer, hay pruebas suficientes de que habría dicho: "creo que ya no volverán a pasar otros quince años para el tercer libro".

Si así no fuera, sería injusticia.-

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