La escritura apareció en mi vida, antes que todo lo demás

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La escritura apareció en mi vida, antes que todo lo demás

Tal como le conté al contactarla para la entrevista, en lo personal, tenerla en Mégara es celebrar a mi madre. Era tan dramática como la de ella, pero al leer sus libros, se reía a carcajadas, mientras explicaba con cierto apuro, que la gran virtud de la Acher, era decir verdades con gracia e ironía. Así, según creo, de alguna manera se justificaba por leer humor.

¿Cómo se me ocurrió entrevistarla?, hace un par de meses atrás, pasé por La barca y vi exhibido como novedad “¿Qué hace una chica como yo en una edad como esta?”, un libro de Emecé, con una Gabriela Acher sonriente en la portada (ver más).

Verla fue recordar y no dudé. Esa noche, en piyama, lloré de la risa.

Un par de días después, busqué en la biblioteca aquel libro que recordaba. “Si soy tan inteligente…¿por qué me enamoro como una idiota?.

20161028_164229-foto-de-1-anoEse libro era el de la risa de mi madre que ahora era mía.

«Mi madre tenía razones para tomarse la vida como lo hacía. Si su forma de educarnos a mi hermana y a mí fue muy represora, imaginate lo que ella misma sufrió de joven. Y, además, judía, una combinación perfecta de sobreprotección y crítica. Características que luego me di cuenta de que pueden perfectamente aplicarse a todas las madres, incluyéndome a mí», explicó en alguna oportunidad y fue ella quien le dio mucho material para sus espectáculos.

Al nombrarla, muchos la recordarán por ciclos emblemáticos de la televisión, como Telecataplúm, La tuerca, Hupumorpo, Mi cuñado y Comicolor , donde comenzó a escribir sus propios personajes que hoy son inolvidables: Chochi, la dicharachera o Lorena del Valle. Pero de la televisión, pasó al teatro con sus unipersonales, demostrando su gran versatilidad, con el despliegue de varios personajes y se hizo reconocida, no solo de este lado del charco, sino en España. Fue Chicho Ibáñez Serrador, quien la contrató en 1983 para una presentación semanal en el Un, dos, tres. Allí se hizo muy conocida por un personaje desopilante, la charlatana Charito Muchamarcha.

A su regreso al país, siguió actuando en teatro y también en cine, la última película en la que actuó es Mi primera boda, en el año 2011.
Contestó a todo y lo hizo de nuevo. Nos hizo reír. Compruébenlo por ustedes mismos.


M. Sobre el humor se ha dicho: “Una literatura que (sin desdeñar el rigor formal o precisamente por eso) puede ser leída por cualquiera, incluso los niños. ¿Hay otra forma de felicidad en literatura argentina actual?”, según Daniel Link. “…difícil territorio del arte…”, según Jorge Zicolillo, refiriéndose ambos a Roberto Fontanarrosa, respecto de quien algunos siguen creyendo que era un historietista, que tenía como hobby ser escritor, mientras que los más, piensan exactamente al revés. ¿Vos te considerás una monologuista de humor que tiene como pasatiempo ser escritora, o al revés?.

En realidad, la escritura apareció en mi vida, antes que todo lo demás. Escribo desde la adolescencia, solía llevar un diario en el que expresaba todas mis experiencias de adolescente sufriente, que nunca vieron la luz. Sólo muchos, muchísimos años después, pude superar la etapa de escribir para mí misma, y surgieron los libros y el humor.

M. Cuentan que en 1992 dejaste el éxito televisivo de Hagamos el humor, por cierto cansancio, y que fue entonces que se te ocurrió editar un libro con mucho del material que utilizabas en esos programas, escritos por vos misma. Así surgió «La guerra de los sexos está por acabar con todos». «Darme cuenta de que podía escribir y luego darles forma a mis espectáculos sobre la base de esa suerte de guión casi pensado para tal fin, fue una liberación. De verdad no soportaba más la televisión y sus infinitas horas de grabación. Estoy convencida de que la vida artística necesita reciclarse, circular. Si no vivís, ¿de qué vas a hablar?«, te preguntabas, y al parecer acuñaste la fórmula «escribo, edito, ensayo y actúo», uniendo el trabajo placentero con la vida, con tiempo para leer, entre otras cosas. ¿Qué leés?. ¿Siempre fuiste lectora?.

dsc01076Fui una lectora ávida durante toda mi adolescencia y juventud. A los 16 estaba enamorada de Nietzche, tengo sus obras completas, incluso las cartas y poemas que escribió durante su vida. Odiaba a Lou Andreas Salomé, que lo había hecho sufrir, y solía fantasear con que si él me hubiera conocido no se hubiera vuelto loco…¡jajajajaja! Los temas que más me atrajeron ya desde joven, fueron la filosofía y la psicología. Herman Hesse, Erich Fromm, Carl Jung, fueron mis compañeros invalorables. También me entusiasmó la filosofía oriental, Swami Vivekananda, Krishnamurti. Tuve mucha guía feminista de manos de Betty Friedan, Gloria Steinem, Naomi Wolf y Riane Eisler.

A partir de la aparición en mi vida de la física cuántica, mis lecturas apasionadas pasaron a Fritjop Capra, Rupert Sheldrake, y Stanisllav Grof, y tuve la alegría infinita de conocer a los tres cuando estuvieron en Buenos Aires (nota de M: Fritjof Capra -discípulo del creador de la física cuántica y doctor en física teórica por la Universidad de Viena-, Rupert Sheldrake -conocido por su teoría de la resonancia mórfica, una red de memoria que vincula a generaciones de criaturas en todo lugar-, y Stanislav Grof – filósofo, médico y psiquiatra que fue uno de los pioneros en la exploración de la conciencia-, participaron de un coloquio de pensadores que organizó el programa Holograma para difundir las ideas de vanguardia en diferentes disciplinas, en diciembre de 2000, en el teatro Coliseo). Hoy en día, confieso que leo menos, he sido coptada por lo audiovisual.

M.El humor es inteligente cuando no es un fin, sino un medio. En mi caso siento que el humor es mi idioma, no mi mensaje”. Resumiste de esa forma que el chiste te sirve para hablar de algo que de otra forma sería duro, y que al contar tus desgracias en esa clave, la gente se identifica y se ríe como loca y de esa manera se produce una comunión profunda. ¿Qué cosas no has podido pasar por el tamiz del humor?.


No podría con las enfermedades terminales, las discapacidades, las guerras, el sida, etc. Sí, he podido hacer humor sobre la muerte, en mi libro “La guerra de los sexos…” decía:

“Ahora la muerte…me da pánico. El problema con la muerte es que no tiene futuro, no es una experiencia que se pueda capitalizar.
No me puedo imaginar un sacrificio peor que morirme. Todavía si el que se muere es otro, me duele, pero se me pasa Pero…¿morirme personalmente?
Si por lo menos cuando llegue la muerte estuviera mi hermana para abrirle!
Pero no, el destino es como la DGI, no se lo puede evadir. ¡Conoce nuestro número de Cuit!
Como será mi miedo a la muerte que cada vez que me subo a un avión la azafata me pregunta:
-¿Qué se va a servir?…¿Coca cola o pentotal?
Y a cada rato viene a preguntarme:
-¿Está muy asustada?´
-¡No, hasta las medias, no más!
-¡No me va a decir que tiene miedo de volar!
-¡No, tengo miedo de caerme, boluda!”

20161028_164019M. «El amor en los tiempos del colesterol», y «Algo sobre mi madre (todo sería demasiado)», son algunos de los títulos de tus libros y parecen parafrasear la novela de García Márquez, El amor en los tiempos del cólera, llevada al cine además, y la película de Almodóvar, Todo sobre mi madre.
Pienso en frases como: “Ya me sobrará tiempo para descansar cuando me muera pero esta eventualidad no está todavía en mis proyectos”. “Aprovecha ahora que eres joven para sufrir todo lo que puedas -le decía-, que estas cosas no duran toda la vida”, de la obra del colombiano. O: “Esto de hacer teatro es peor que ser monja de clausura”, y “Las mujeres hacemos cualquier cosa con tal de no estar solas”, de la obra del manchego, y te pregunto: ¿Hubo algo de inspiración en esas obras?.

¡Para nada!! Soy una gran admiradora de la obra de ambos, pero sólo me entusiasmó parafrasear los títulos porque me venían al pelo.

M. Dijiste en alguna entrevista que el que hace humor es porque tiene algo de lo que quiere protegerse. ¿De qué quisiste protegerte vos?.

De sentirme una víctima. Tuve una madre muy dramática, en un espectáculo la definí con esta frase: ”Mi mamá me dejó este mensaje en el contestador: Andá preocupándote. Después te explico” Todo para ella era una preocupación y yo podría haber corrido la misma suerte. Hacer humor sobre mi misma, me permitió poner la cámara en otro lado y ver otra película.

M. Relacionando la inspiración, con el quehacer, recuerdo otra frase de Todo sobre mi madre: “Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”. ¿Es aplicable a Gabriela Acher? ¿te parecés a lo que soñaste de vos misma?.

Sí, por supuesto, aunque nunca lo suficiente.

M. En un mundo perfecto, el humor no tendría razón de ser, dijiste alguna vez. “No te podés reír de algo que está bien, divino, precioso. El humor se nutre del dolor”, ¿alguna vez escribiste algo dramático?

Sí, en la adolescencia, escribí poemas desgarradores. Más adelante, se los mostré a Mario Benedetti, que me dijo que estaban muy bien, pero que yo era demasiado joven para escribir cosas tan dolorosas. Finalmente, conmovido, me dedicó un poema, que se llama “Arco Iris” y que está en el libro Inventario.

M. Chochi, la dicharachera, o Charito mucha marcha, en España, ¿cuánto tienen de la Acher, cuando era esa chica que charlaba y achacaba culpas a su madre orgullosamente chocha de esa rebelde deschavetada convertida en una humorista excepcional?

Todos mis personajes tienen mucho de mí. Chochi especialmente es el resultado de la música que me sonaba en el cerebro cada vez que escuchaba palabras con CH. Y es una muestra acabada de la riqueza de nuestro maravilloso idioma español, que me permitió hacer largos monólogos acerca de casi cualquier cosa, sólo con palabras que tuvieran CH.

M. Reconociste en algún reportaje haber aprendido de Tato, la técnica del monólogo, cuándo acentuar, cuándo acelerar, y cuándo hacer las pausas. ¿Cómo aprendiste a escribir un guión, reconocés algún maestro?.

Soy autodidacta, todo lo aprendí haciendo y observando.

20161106_015724_resizedM. Llevaste tus unipersonales a distintos países de habla hispana, además de tu Uruguay, allende la cordillera, Chile, más arriba Perú, y en el viejo continente, España; pero también actuaste en EEUU. ¿A qué otros países hubieras querido llegar?. Actuar tus propios libretos, ¿te permitió que fuera traducida tu obra?.

Sé que mis libros llegaron a toda el habla hispana, me falta ahora poder hacer lo mismo con los unipersonales. Me gustaría poder llevarlos a Colombia y a Méjico. No hay traducciones de mi obra por ahora, el humor es muy difícil de traducir.

M. Respondiste en una ocasión que si tuvieras que darle un consejo a una mujer que quiere triunfar le dirías que siga su dicha. ¿Esa chica que con tanto humor decís que no sabés qué hace en una edad como ésta de hoy, siguió la suya?

¡¡¡Absolutamente!!! La frase que guió mi vida fue: “Si ves una luz brillante en tu camino, síguela. ¿Que te conduce al pantano? Ya saldrás de él. Pero si no la sigues, tendrás toda la vida el convencimiento de que esa era tu estrella.”

M. Admiro profundamente a la gente que se dedica al humor y que es auténtica, creo profundamente que sos como se te admira en un escenario, en tus unipersonales, o la que con tanto ingenio escribe lo que sentimos y consigue hacernos reír de nuestras desgracias, ¿cómo nace la escritura?, ¿alguna vez pensaste en escribir ficción?.

No, jamás se me ocurrió escribir ficción.

M. Tu mamá te contó que a los dos años, salías al balcón de tu casa a recitar versos, y que la gente se paraba para mirarte, ¿escribías de pequeña?

No, empecé a escribir en la adolescencia.

M. ¿Qué género preferís para la lectura?.

No leo novelas, prefiero leer ensayos.

M. ¿Hay un libro que haya sido inspirador para tu arte?.

Los libros, las películas, y los monólogos de Woody Allen fueron una gran inspiración para lo mío.


Al aceptar el reportaje, mientras iban y venían los mails, además de pedirle unas fotos de prensa, le dijimos si nos mandaba algunos datos autobiográficos, para poder corroborar los que se van recopilando, y al recibir las fotos, pero no la minibiografía, se lo recordé y respondió:

“ ¡Cierto!! me olvidé de eso!! Nací en Montevideo, en la ciudad vieja, un 5 de agosto. Fui al colegio Dr Alfonso Espíndola y al Liceo José Enrique Rodó.
Pedime lo que falte, no vayas a wikipedia”.

Ese correo, como me pasa muchas veces, me rescató de un viaje en subte (en el metro), abarrotado de gente a las seis de la tarde. Así se lo contaba a ella:
“Estoy viajando en el D y pienso en cómo va a arrancar el reportaje. Todo está acá, en mi cabeza y mi corazón, fuera de esta lata de sardinas.
Te pregunto (tecleando como puedo, sabrás disculpar):
Si tenés una sola hermana, ¿a qué se dedicó ella?.
Tu papá era cantante litúrgico, ¿verdad?, ¿y tu mamá? (ella no, ya sé, a qué se dedicaba pregunto)
Si te casaste joven y si tenés un solo hijo, efectivamente. Sé que te ayuda con todo esto de la computación, pero a qué se dedica él. ¿Nietos?
¿Volviste a vivir en Montevideo?, un lugar de la ciudad imperdible para quién va de visita, que sea para vos entrañable. Un lugar de Buenos Aires.
Si tenés algún amigo de toda la vida, si es de aquí o de allá. ¿Amigos en el ambiente artístico?
¿Qué música escuchás? ¿Cuál es el plato preferido de una genia? ¿Cocinás?
¿Tenés dedicado el libro de Benedetti?, ¡mandame foto!
¿A qué otros escritores conociste?. ¿Alguno que escriba humor como vos?
GRACIAS!!

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Le escribí, haciendo abstracción del viaje incómodo, otra vez el humor había venido al rescate, me había mandado con el correo, las únicas fotos de Montevideo que le pedí, si encontraba. Una de pequeña y la de sus quince años. Generosa y auténtica, solo ella podía aceptar compartirlas para que las vean –espero-, cientos de personas. No reparé ni siquiera en lo desordenado de las preguntas, que escribí conforme se me ocurrían.
Y ella volvió a hacerlo.

“Hola!!! Sandra!
Tengo una sola hermana y es contadora.
Mi papa era cantante litúrgico y mi mamá, modista.
No me casé joven y tuve a mi hijo, grande. Su pediatra lo definió alguna vez como «hijo muy único» Es técnico en redes de internet, el tema nietos viene lento.
No he vuelto a vivir en Montevideo, mi recuerdo entrañable es para el parque Rodo.
Mi barrio, Palermo.
Tengo amigos de toda la vida, de aquí y de allá. Y sí, tengo unos cuantos amigos del ambiente.
Música brasilera, italiana, americana, española. El plato preferido de una genia, no sé. El mío es el sushi.
No cocino, soy de las que compran los huevos fritos en la rotisería. Yo cocino tan mal, que a veces le decía a mi hijo: «si te portás bien, te vas a la cama sin comer»
No tengo dedicado el libro de Benedetti.
Conocí a muchos escritores pero lo mejor fue poder charlar con Woody Allen en el Michel’ s Pub en Nueva York”.


fotos-para-prensa-016Gabriela Acher es mucha Acher, tiene personalidad e inteligencia y no hace alarde alguno. Pero sobre todo tiene humor, palabra que deriva del latín humoris, y que define de alguna forma, el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas.

El buen humor puede rescatar, sanar, desacralizar algunos temas y en ocasiones derribar prejuicios, o hacer más llevaderas las dificultades.

Le voy dando encarnadura a esta nota y pienso. Pienso en sus lecturas.

Fue Nietzsche quien dijo: “El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa”.

Gloria Steinem, periodista y escritora, fue líder del movimiento feminista de los años 60 y publicó su pensamiento en una obra titulada: “My Life on the Road”, una autobiografía tejida a base de anécdotas coleccionadas en todos los rincones de Estados Unidos, que es “la historia de una nómada moderna”, que a los 81 años promocionó ella misma, girando como lo hizo durante más de dos décadas, en las que no pasó ni una semana sin subirse a un avión. Ella escribió: “Sin saltos de la imaginación, o soñando, perdemos el entusiasmo de posibilidades. Soñar, después de todo, es una forma de planificación”.

También fue Steinem, que recibió la medalla presidencial, en reconocimiento a su labor por los derechos de las mujeres, quien escribió que “Como el arte, las revoluciones vienen de la combinación de lo que existe en lo que nunca ha existido antes”.

Pero sobre todas las cosas pienso en la física cuántica. Dijo Max Planck, padre y fundador: “La ciencia no puede resolver el último misterio de la naturaleza. Y eso se debe a que, en última instancia, nosotros mismos somos una parte del misterio que estamos tratando de resolver.

Pienso en que la física cuántica enseña que hay que correrse del paradigma de la casualidad o del azar, aprender a ver detrás de las apariencias.

En el libro de la Acher que leía mi madre, encontré en su interior un boleto de colectivo, era de la línea 109 que yo tomaba habitualmente para ir y venir de mi trabajo, el papel de esos boletos -que ya no existen-, era como el de fax, destinado a borrarse con el tiempo. Este es legible y reza «09/01/2004». Mi madre murió el 09/11/2004. Es noviembre otra vez y nada es casualidad.

«Dios ha muerto, Nietzsche ha muerto y yo no gozo de buena salud«, dijo Woody Allen, con ese humor que inspiró tanto en lo suyo, a nuestra entrevistada. Otra humorada, él sigue escribiendo, dirigiendo y seguramente tocando el clarinete.

Larga vida al humor y a las genias que comen sushi, como ella.

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4 Comments

  1. Pupe dice:

    Morí de risa con lo de «Andá preocupándote, después te explico»

  2. Eleonora Bottos dice:

    Genia! Ella y el Negro Fontanarrosa, me demostraron que la risa puede estar en el texto escrito. Gracias Mégara por recordármelo!

  3. Sandra, estoy impresionado con la calidad y calidez de esta entrevista a la gran Gabriela Acher. Generosa en las citas, naturalmente en el humor y en la emoción. Impactantes: la cita de Nietzsche sobre el motivo por el que el hombre inventó la risa, tus ansiosas preguntas desde el subte y la foto del boleto del colectivo…y hay muchas más ! Felicitaciones !!

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